Mi lado tonto

Ingeniero, fotógrafo, proyecto de músico, escritor frustrado… Tontuno de pies a cabeza.

Archivo para la categoría "Cine"

Aquellos maravillosos años…

con un comentario

Que la tecnología avanza a pasos agigantados no es ninguna noticia de última hora, ni algo que nadie desconozca. Se han escrito ríos de tinta –valga la expresión en un post que trata precisamente de cómo cambian las tecnologías- sobre el tema.

Hoy, como cada día, salimos a la hora del café al bar de al lado. La conversación va derivando de tema en tema, y acabamos hablando de películas. Películas de hace años. Concretamente una era La princesa prometida (quién no recuerda la mítica “Hola, me llamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir“) y una compañera me comentaba que ella aún la tenía grabada de la TV en VHS. Con anuncios y todo. Empezamos a recordar cuando teníamos que quedarnos viendo la película que estábamos grabando para pulsar el botón “Pause” al empezar los anuncios, porque si no corríamos el riesgo de que no nos entrara la película entera en la cinta.

Las cintas más cotizadas eran las de 240 minutos, que te permitían olvidarte de los anuncios y dejar el vídeo grabando mientras te ibas a tomar unas cervezas, o a dormir. La ley de Murphy funcionaba de maravilla -cómo no- en este caso también: los anuncios empezaban cuando ibas al baño, o la cinta se acababa cuando quedaban 5 minutos de película.

Llegar a casa corriendo para poner a grabar una película, un programa, un documental o una serie, buscar en la montaña de cintas una en la que presuponías que podía caber lo que querías grabar, y descubrir, mientras observabas horrorizado cómo empezaban a poner en la TV con antelación lo que querías grabar, que la cinta estaba al principio de otra película, o sin rebobinar… Era el pan nuestro de cada día.

Grabar y borrar… Tenías una cinta con dos películas. La segunda, esa que tanto te gusta. La primera, bueno, no es ninguna maravilla. Podrías aprovechar ese trozo de cinta para grabar otra… Y ahí comienza el problema. “Veamos… Esta película dura 80 minutos, más los anuncios… pongamos 120 minutos en total. Y esta que quiero grabar dura 90 sin anuncios…” Empezaba una larga cadena de cálculos y probabilidades, teorizando sobre si la película se alargaría demasiado, borrando el principio de la siguiente.

La parte buena es que cuando años después veías una peli antigua, veías también aquellos anuncios, aquellos personajes que nunca más volvieron a aparecer en la TV, o aquellos que se veían más jóvenes. Y te entra la nostalgia y todo.

Escrito por DavidVG

26 mayo 2009 a 14:37

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.